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Para una primera visión del patrimonio históricoartístico
de Colmenar Viejo caben varios posibles
recorridos y diversas alternativas edificatorias y de
entornos. Nosotros proponemos una que, a continuación
detallamos someramente.
Iniciamos el recorrido en la llamada “Casa del
Maestro Almeida”,. |
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Descubriendo Colmenar…
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Para una primera visión del patrimonio históricoartístico
de Colmenar Viejo caben varios posibles
recorridos y diversas alternativas edificatorias y de
entornos. Nosotros proponemos una que, a continuación
detallamos someramente.
Iniciamos el recorrido en la llamada “Casa del
Maestro Almeida”, edificio existente ya en el siglo
XVII que, con modificaciones interiores, ha llegado
a nuestros días albergando una joya única en la
Comunidad de Madrid: una Bodega con su Lagar y
Prensa tal y como estuvieron, al menos desde el
siglo XVII.
Continuamos por la Calle del Cura donde, hacia la
mitad de su recorrido, se encuentra la consabida
“Casa del Cura” residencia tradicional de los curas
párrocos de la iglesia de la Asunción. El edificio, al
parecer del siglo XVII, mantiene una estructura
exterior bastante fiel al original, recientemente
recuperada, donde destaca la tradicional torre de
los edificios de la época de los Austrias, una buena
estructura de piedra con bellas rejerías en sus ventanas
y balcones, así como una planta baja con
“original y artístico solado” en parte de la misma,
además de su buena cueva de magnífica fábrica.
Dejamos la Casa del Cura y apenas unos cien
metros más abajo llegamos a la Plaza de Luis
Gutiérrez, tradicional espacio conocido como
“Plaza de la Puerta del Sol” y que en los primeros
siglos modernos y hasta finales del XVII fue centro
del Colmenar nobiliario.
En el entorno de esta Plaza destacan, además de
la Basílica, una serie de edificios directamente vinculados con el devenir histórico de la localidad.
Nos
referimos al Pósito de Granos, de enorme importancia
en la historia de la economía local; la Casa
de Hidalgos, única de su estilo conservada en la
localidad tras la pérdida de privilegios de la pequeña
nobleza local y cuya última propietaria fue Dª
Manuela Calderón de la Barca; el antiguo Colegio-
Seminario de la Inmaculada, fundación del cura
Diego del Pozo en los primeros años del siglo
XVII,…
Es indudable, no obstante, que el edificio de mayor
interés, no sólo de este entorno, sino de todo el
municipio es la Basílica de la Asunción de Nuestra
Señora, construcción de época isabelina, en
su mayor parte, de entre los años 1480-1540, de
estilo gótico con aditamentos renacentistas y en la
que destacan, de manera especial, dos elementos
únicos en la Comunidad de Madrid: su esbelta
Torre y el magnífico Retablo Mayor.
El templo se construye con granito de la sierra del
Guadarrama, según proyecto del arquitecto Juan
Guas, a quién se deben además las portadas, con
la intervención posterior en escalera y coro, ya en
estilo renacentista, de Rodrigo Gil de Hontañón.
El edificio cuenta con tres portadas, dos de ellas de
magnífica factura: la del Oeste o de los Novios y la
del Norte o de La Piedad, en las que aparecen los
escudos de los terceros Duques del Infantado,
Diego Hurtado de Mendoza y María Alonso Pimentel.
De planta basilical con tres naves, crucero y ábside
ochavado, el edificio cuenta con una magnífica
torre a los pies”la mas grande e principal que hay
en todo el reyno de Toledo”. De algo más de 50
metros de altura, consta de cuatro cuerpos separados
por impostas, más el chapitel empizarrado,
elemento de singular belleza y decorado con animales fantásticos en los vértices de sus lados así
como gárgolas y leones en la base.
Ya en el interior destaca, además de la majestuosa
escalera renacentista de acceso al coro, el magnífico
Retablo Mayor de estilo plateresco, de más
de doce metros de altura y casi doce metros de
ancho. Diseñado por el escultor Francisco Giralte,
autor con su taller de la mayor parte de la traza
escultórica, consta de once calles y entrecalles distribuidas
en tres grandes paños adaptados a la
cabecera ochavada.
Construido aproximadamente entre los años 1560-80 participan en sus diversas labores de ensamblaje
y entalladura Juan de Tovar y Francisco Linares,
así como Rodrigo de Vivar y Jerónimo Rodríguez en
el dorado y estofado del mismo. Las seis tablas de
pintura, de excelente calidad casi todas, son obra,
entre otros, de Alonso Sánchez Coello, Diego
de Urbina y Hernando de Avila.
Seis retablos laterales más, todos ellos de estilos
barroco o rococó, acompañan en la actualidad al
principal realizados, salvo el de Santa Ana que proviene
de la Capilla de su nombre, para este templo
en los siglos XVII y XVIII.
Si salimos del templo por la puerta del Oeste no
encontramos de frente con el monumento conmemorativo
a una actividad profesional de tradicional
raigambre en la villa en tiempos relativamente
recientes: las bordadoras.
Un pequeño desvío por la Calle del Reloj, indicado
por un reloj solar en el muro occidental de la Casa
de la Cultura, no acerca a la Plazuela de la Berenjena
donde podemos apreciar la cuidada restauración
del decimonónico edificio donde se ubicó el
Registro de la Propiedad que se hallaba sobre el
solar de la antigua Casa de la Merced, así llamada,
durante los siglos XVII y XVIII, por pertenecer y
ser el alojamiento de los monjes mercedarios, procedentes
del convento de Rivas, responsables, al
parecer, de la introducción del culto a la Virgen de
los Remedios en Colmenar Viejo.
Siguiendo por la Calle Prim llegamos a la Plaza del
Pueblo. Centro neurálgico tradicional de la vida en
Colmenar en la que desgraciadamente tan sólo queda como referente arquitectónico el edificio
del Ayuntamiento que, pese a sus numerosas
modificaciones aún es perfectamente reconocible
respecto a su secular estructura.
Giramos hacia el oeste y subiendo por la calle de la
Feria accedemos hasta los únicos restos, in situ, de
la fundación de Juan González del Real, la Capilla
de Santa Ana.
Al exterior, la capilla es de sillería. La fachada que
da a la calle tiene una portada característica con
arco de medio punto, de gran dovelaje, enmarcado
por un alfiz quebrado sujeto sobre ménsulas que
aloja un buen grupo escultórico en alabastro representando
a Santa Ana, la Virgen y el Niño, de la
primera mitad del XVI. Esta portada da acceso a un
patio a cuya izquierda se abre la puerta de la Capilla
de forma cuadrangular con artesonado de
madera de estilo mudéjar y decoraciones de época
renacentista.
Siguiendo en dirección oeste y tras atravesar la mal
llamada Plaza de la Marina, donde se encuentra, en
deplorable estado, la Casa de la Harina, que tradicionalmente
dio nombre a la Plazuela, llegamos
tras girar, ya en la calle del Tinte, a la Capilla de
San Francisco, fundación de un militar que luchó
e hizo fortuna en Italia y que antes de fallecer en
1578, decidió fundar una capilla que tras diversos
avatares testamentarios se ubicó donde en la
actualidad la vemos.
Su estructura arquitectónica consta de una sola
nave, con pilastras de ladrillo y muros de sillarejo.
Tiene una puerta con arco escarzano y otra apertura
tapada. En el centro de la nave se encuentra la
lápida sepulcral tal y como lo tenía ordenado el
Alférez Francisco Palacios.
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Mil Razones
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COLMENAR VIEJO |
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REYES MAGOS

El el año 1988 vio nacer una Asoiciación Cultural cuyo objetivo
era promover la cultura en nuestroa
Villa y crear un ambiente cultural
prácticamente inexixtente por
aquellas fechas. Alcabo de doce
años, se nos presento el reto de
sacar adelante, junto con otras
asociaciones, instituciones y
personas particulares un proyecto
que llevaba flotando por nuestro
pueblo hacía ya cierto tiempo |
BELÉN VIVIENTE

El Belén Viviente se ha consolidado como una de las citas ineludibles de
la Navidad. En las Navidades de 2008
cumple su X Edición. Durante varios
meses, miembros de la Parroquia de
la Asunción en colaboración con el
Excelentísimo Ayuntamiento de
Colmenar Viejo, trabajan para
ofrecer a los visitantes una
representación del Pueblo de Belén.
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PASEANDO POR COLMENAR
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Los árboles, los arbustos, las plantas
son el adorno y el vestido de la
tierra. Nada hay tan triste como la
vista de una campiña desnuda y
pelada que no ofrece a los ojos más
que piedras, limo y arena.
Pero vivificada por la naturaleza y
ataviada con su traje de bodas
enmedio del curso de las aguas y del
canto de los pájaros, la tierra ofrece
al hombre en la armonía de los tres reinos lleno de vida, de interés y de
encanto, el único espectáculo en el
mundo del que sus ojos y su corazón
no se cansan jamás |
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