Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 23 de mayo 1417.

En una carta, dirigida al monarca Juan II, se da cuenta del descubrimiento de un venero de cobre muy fino en Colmenar Viejo

En 1417, Juan II había tomado la iniciativa de realizar una amplia prospección minera, nombrando para ello a varios especialistas, entre los que se encontraban Juan Sánchez y Fernando Robledo. Después de recorrer un amplio territorio, comenzando en Talavera de la Reina, alcanzaron la aldea de Colmenar Viejo, donde hallaron “los maestros un venero de cobre e mucho fino”, incluso mejor que el localizado en las proximidades de Toledo, “e este venero esta a la derecha del Colmenar Viejo en el Real de Mançanares”. Siempre hemos pensado que el lugar señalado por los maestros ensayadores se encontraba en la dehesa de Navalvillar, tal y como hemos expuesto en otros trabajos.

Además, descubrieron otros tres veneros de marcasitas argénteas. Uno de ellos debería encontrarse en sus proximidades “cabo el venero de cobre” y los tros dos en Bustarviejo y la tierra de Ayllón. En cualquier caso, es muy probable que dichos descubrimientos pudieran tratarse de redescubrimientos, al seguir los comisionados el rastreo de antiguas labores.

Con todo, las pruebas que realizaron no dieron el resultado esperado, según informaba uno de los comisionados a su majestad. Lo mismo ocurrió en Atienza, cuya tierra parecía más propicia para la explotación de la minería metálica. Dicho proyecto de prospección minera finalizaba a finales de mayo, de ahí que el 23 de dicho mes, uno de los maestros enviara una carta al rey desde dicha ciudad, aportando toda esta información y solicitando, además, la licencia para los maestros ensayadores, con objeto de “yr a sus casas a poner recabdo en sus fasiendas”.

Incluso, el maestro que disponía de mayores conocimientos, era el más interesado en regresar a su hogar porque tenía que casar a su hija. La aportación de dicho maestro al equipo era muy valiosa, de ahí que, con posterioridad a dicha celebración, si su majestad lo deseaba, podría nuevamente contar sus servicios, incorporándose al equipo, incluso, un tal “Gueraute” “que es fuerte sufiçiente en todos los metales”.

A partir de estas noticias, las labores mineras continuaron en Colmenar Viejo durante las siguientes centurias, tanto en la dehesa de Navalvillar como en otros puntos del término municipal, aunque tan solo de forma esporádica y, por lo que arrojan las fuentes documentales, de escaso rendimiento. Como resultado, nos ha quedado un interesante patrimonio industrial digno de ser estudiado y, en función de ello, puesto en uso sociocultural.

Fernando Colmenarejo García

 

©2009 DINI .  •  Colmenarviejo.biz.