En 1786 el cultivo de la vid en Colmenar Viejo gozaba de una extraordinaria importancia, ofreciendo sus plantíos una destacada impronta en su paisaje rural, concretamente a lo largo de los pequeños cauces de La Moraleja, Bodonal y Tejada, entre otros arroyos que también se secaban durante la época estival.
Con anterioridad, en el último tercio del siglo XVI, ya se aseguraba que si no fuera por los daños causados en las viñas por parte de los venados y la caza real de El Pardo, que afectaba también a los cereales, no solo podría autoabastecerse la localidad, sino que su producción podría generar mayores beneficios, al poner a la venta sus sobrantes en las villas comarcanas. Precisamente, para evitar estos problemas, el concejo colmenareño, poco después de los años centrales del siglo XVIII, contó con la especial licencia del monarca para la protección
de varias viñas que se encontraban entre los mencionados
arroyos, a través de su propia delimitación y estableciendo un
mayor control mediante la vigilancia directa municipal.
A pesar de estas importantes medidas los problemas continuaban, como así parece indicar el conflicto que llegó hasta el propio Consejo de Castilla, al presentar una denuncia el alcalde mayor de Colmenar Viejo contra varios vecinos labradores de la misma localidad, por soltar los bueyes en estas viñas
protegidas, concretamente en el cierro de Valcastellano (actualmente en Tres Cantos) y cuya responsabilidad también
salpicaba a uno de los alcaldes ordinarios "por su cavilosa prevención en los negocios de esta naturaleza, intimidando y amenazando a los guardas del citado cierro para que no acudan con sus denuncias ante el alcalde mayor". Aunque disponemos de escasas fuentes para analizar correctamente esta problemática, todo parece indicar que, al margen de anteponer
los intereses personales sobre los colectivos, en Colmenar Viejo, durante este último tercio del siglo XVIII, y concretamente entre 1775 y 1786, se producen una serie de despropósitos por parte de las justicias locales, que afectarán profundamente al buen gobierno de la villa y a la calidad de vida de la mayoría de sus vecinos. |