Buenas noticias para el Secretario de Gracia y Justicia a partir de las 9 de la noche del 14 de diciembre de 1834. El alcalde mayor de Colmenar Viejo notificaba con euforia la captura del temido y buscado bandolero Pablo Santos. Una noticia que tranquilizaba no solo a las autoridades sino a cuantos vecinos de los pueblos de alrededor de Manzanares el Real conocían las fechorías de Santos y sus “secuaces”. Un interesante ensayo de Rosario Gómez nos sitúa ante el bandolerismo en la sierra del Guadarrama, especialmente en la zona de La Pedriza, cuyo periodo de máximo apogeo se centra entre finales del siglo XVIII y los años centrales del siglo XIX. Así, la Pedriza se configuraba en un espacio geográfico especialmente idóneo para cometer todo tipo de tropelías, precisamente por su accidentada topografía, con espacios de difícil accesibilidad, fundamentalmente para las caballerías, lo que permitía burlar con cierta facilidad a los perseguidores. Se sabe que Pablo Santos fue contemporáneo de otro afamado bandolero, Luis Candelas. Es más, parece ser que ambos personajes se repartieron su radio de acción, su radio de poder. Para Candelas sería la capital, Madrid, y sus alrededores más inmediatos, quedando la sierra del Guadarrama para Pablo Santos. El bandolerismo serrano ha llegado también hasta nuestros días gracias a las historias que nos contaban nuestros mayores, quedando una interesante impronta toponímica en dicho espacio. En cuanto a algunas de las “iniciativas” más sonadas de los bandoleros de Santos, destaca el atraco efectuado al coche de postas que realizaba su servicio entre Madrid y Bayona. Pablo Santos se encontraba en el punto de mira de la justicia. Por mandato real, se habían dado las instrucciones pertinentes para su captura. Una captura que costó, y mucho, a las autoridades colmenareñas. Así, durante la jornada del 13 de diciembre de 1834, incluyendo su noche, y a lo largo del día siguiente “sin descanso alguno”, por fin lograron dar con él. Por ello, sin vacilaciones, tras llegar a Colmenar Viejo, el alcalde mayor se apresuraba a informar a sus superiores sobre un acontecimiento de gran trascendencia para su prestigio personal: “Se hallan cumplidas las órdenes de S. M., y mis deseos, relativos al infame Pablo Santos, a quien acabamos de traer de las Pedrizas a esta hora, que es las nueve de la noche... Mañana hablaré con toda extensión a V.E. de este acontecimiento, suplicándole me lo dispense en este instante, pues casualmente llevo dos días y una noche de estar a caballo sin descanso alguno”. Una acción realmente meritoria para el alcalde, solo nos falta saber si también fue agraciado con la real lotería primitiva, y que correspondió a los números 7, 38, 42, 47 y 67 (no he visto ningún número complementario) |
Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 14 diciembre 1834.
Fernando Colmenarejo García
Venga, para todos, un feliz y nada crítico 2009