Las primeras referencias conocidas sobre el proyecto de un tranvía con motor de vapor desde Madrid hasta Colmenar Viejo datan, al menos, de 1886; fecha en que el Director General de Obras Públicas anuncia la propuesta para su concesión siguiendo la propuesta de Juan Fernández Mocete, vecino de Madrid. Desconocemos si el peticionario obtuvo la concesión y, en su caso, si inició las obras, o traspasó sus derechos a otros interesados. Lo cierto es que el 6 de julio de 1896, el Director General de Obras Públicas solicita la publicación de la nueva petición realizada por Enrique Fernández Prieto, cuyo proyecto ya estaba firmado en marzo de 1892, teniendo el ferrocarril ideado el mismo itinerario y características tecnológicas que el anterior, es decir, su trazado seguiría la carretera de primer orden de Madrid a Francia, por Irún, y de segundo de Fuencarral a Manzanares el Real por Colmenar Viejo, con un ramal desde la primera de ellas a Chamartín de la Rosa, por la vecinal que unía ambos puntos. El día de la subasta se preveía conflictivo ya que Fernández Prieto tenía el derecho de tanteo en el remate, por lo que los concesionarios de otro tranvía de Madrid, con similar trayecto, veían lesionados sus intereses. Los perjudicados eran Manuel Foronda, José Salas y María de los Ángeles Alonso Parra, viuda del tercer concesionario Felipe Trigo, y que, a su vez, se encontraban a la espera del fallo del recurso contencioso administrativo que habían presentado contra la Real orden que aprobaba el proyecto base para la realización del correspondiente concurso. Por ello, cuando se estaba realizando dicha subasta, se presentó una protesta contra la misma por los concesionarios, desestimándose y adjudicándose el proyecto, definitivamente, a Enrique Fernández Prieto, otorgándose dicha concesión por un plazo de sesenta años y debiéndose ajustar al pliego de condiciones aprobado.
Las condiciones que se establecieron eran las derivadas de la construcción y explotación del ferrocarril y su relación con la propia administración de Obras Públicas, estableciéndose diversas particularidades, como la colocación de la vía sobre la carretera de Madrid a Francia, bien inmediata a la concedida también a los interesados y demandantes, dejando entre ambas una entrevía, o bien otras medidas correctoras. El concesionario quedaba obligado a admitir la circulación de otros tranvías o vehículos que empalmaran con la línea, incluso a los de otras Compañías o particulares, previo acuerdo del correspondiente canon. Se marcaban estaciones en Cuatro caminos, desvío a Chamartín de la Rosa, en dicha localidad, Fuencarral y Colmenar Viejo, con apeaderos en Tetuán, La Constancia, Viñuelas y Venta del Garbanzo, siendo obligatoria una línea telefónica en cada una de las estaciones por motivos de mayor seguridad, además de la aprobación de tarifas de mercancías y viajeros, estableciéndose condiciones muy concretas para el transporte de determinados bultos de los pasajeros. Como se sabe, un nuevo conflicto de intereses surgirá con motivo del nuevo proyecto ideado por Arturo Soria, cuyo trazado era coincidente. Finalmente, Soria, representante de la Compañía Madrileña de Urbanización, saldría beneficiado ante la escasez de obras ejecutadas por parte de la sociedad de Fernández Prieto. Comenzaba así, en enero de 1906, un nuevo capítulo de la historia del ferrocarril colmenareño, tan anhelado por los colmenareños que buscaban el desarrollo de su municipio. Pero, como nos cuenta Puig, el camino de hierro no discurría por el camino verde que va a la ermita. En otras palabras, lo que quiero decir es que el nuevo proyecto también tendría que salvar numerosos obstáculos hasta su inauguración definitiva el 23 de julio de 1911, y lo del desarrollo socioeconómico del pueblo, como hemos historiado, es otra cuestión más compleja. |
Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 3 diciembre 1895.
Fernando Colmenarejo García
Felices fiestas para todos/as