Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 25 agosto 1912.

El banderillero Tomás Peribáñez sufre una grave cogida en la plaza de toros de Colmenar Viejo, causándole la muerte pocos días después

Los festejos taurinos celebrados en 1912 con motivo de las fiestas patronales de Colmenar Viejo discurrieron con un trágico percance, al resultar cogido el banderillero Tomás Peribáñez, durante la lidia de un novillo de D. Áurea, produciéndole una grave herida en la ingle con salida de intestinos de la que no se recuperaría, ya que moriría tres días después a pesar de los esfuerzos previos realizados en la enfermería por el equipo médico de la localidad, compuesto por José Ruiz y José Garaizabal y el médico madrileño Dr. Recatero, Tomás acompañaba a su hermano novillero Pancomio, que completaba cartel con "Segurita".

En la corrida de novillos del día anterior intervinieron "Agujetas" y "Vaquerito", quedando mejor este último. En la última de feria alternaron "Algeteño". que tuvo una actuación valiente, y nuevamente "Vaquerito" que practicó una lidia desastrosa en el último de su lote, al pinchar en 12 ocasiones y realizar 17 intentos de descabello. La tarde se completaba con el toreo más desenfadado de Lázaro y Villada, además del col menareño Miguel Guardiola.

La crónica de estas fiestas nos la ofrece José María Sembí, acompañado del fotógrafo Calvet, a iniciativa del director de la revista Ciudad Lineal, dando promoción al ferrocarril de la localidad, que contaba con poco más de un año. Aunque el cronista pretendía ofrecer al lector una breve historia de la localidad, los datos que aporta son totalmente erróneos, ya que dispuso únicamente de información verbal. Sin embargo, nos ofrece una visión directa del desarrollo más destacado de las celebraciones religiosas y festivas de dicho año. Así, las funciones en honor de la Virgen de los Remedios se desarrollaron con gran solemnidad, con actos rituales y procesionales que presentan ligeras modificaciones con respecto a la actualidad. Por ejemplo, el domingo, a las 8 de la tarde, se celebraba una procesión para llevar la imagen de la patraña hasta la capilla, permaneciendo abierta hasta las doce de la noche. Al día siguiente, tras las pujas de las andas, sacaban la imagen de la capilla para llevarla nuevamente a su ermita, teniendo lugar durante el recorrido urbano el acto de colocar a los niños nacidos dentro del año en las andas de la Virgen, en cuya posición mantenían al niño mientras el clero y los cantores entonaban una salve, abonando los padres una peseta en concepto de limosna. En dicha ocasión se colocaron hasta un total de 138 niños, por lo que la procesión tenía una gran duración hasta la despedida definitiva de la Virgen, de ahí que se cambiara este ritual hacia la forma que actualmente conocemos a partir de la década de los años cincuenta, aproximadamente. Posteriormente, se trasladaba a la Virgen hasta su ermita en rome­ría, donde los mozos iban a caballo, llevando en sus ancas a las jóvenes colmenareñas. Ya en la ermita, la Virgen permanecería hasta las celebraciones del próximo año, excepto si eran necesarias las rogativas en caso de fuerte sequía, o bien ante las epidemias. Además de las celebraciones religiosas y los festejos taurinos, los colmenareños disfrutaban por la noche con el baile popular en la plaza de la Constitución, amenizado en dicha ocasión por la banda del Hospicio de Madrid, incluyendo los bailes celebrados en los casinos de Las Columnas y El Progreso.

Todo ello, complementado con fuegos artificiales, sin olvidar otro tipo de actividades populares, tales como la cucaña montada en la plaza del pueblo con un puente triangular giratorio para la diversión de los más jóvenes. También en dicha crónica se encuentra el testimonio ¿más antiguo? escrito de la leyenda de la aparición de la Virgen de los Remedios. Sembí escribe: "Una simpática anciana, hija del pueblo, llamada Alfonsa Tato del Valle, y que habita en la calle de San Sebastián de dicha villa, me decía entusiasmada: "Los santo J ayos del pueblo sabemos que la Virgen se apareció sobre una piedra, rodeada de tomillos, en el sitio donde está la ermita. La transladaron cerca de Chozas (Soto del Real) a la ermita de San Bartolomé y desapareció de allí presentándose otra vez sobre la piedra"

Fernando Colmenarejo García

Feliz función a todos/asPara María Hernández de Andrés, que vino corriendo los sanfermines y ha hecho abuelos a Mamen y Miguel Ándres.

Felicidades!
 

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