A través de la Gaceta de Madrid, de 29 de agosto de 1922, se requería a los maestros, ayuntamientos y otras entidades municipales que emitieran a la Dirección General de Primera Enseñanza la solicitud para optar a la subvención del campo de experimentación agrícola, siempre y cuando persistieran las mismas circunstancias desde su anterior solicitud, es decir, ubicarse en la propia escuela, continuar con los maestros que lo habían solicitado y disponer del mismo terreno que habían ofrecido u otro que contara con mejores condiciones. Dado que el ayuntamiento de Colmenar Viejo se encontraba entre los 19 municipios españoles que habían cursado dicha solicitud, la corporación municipal acordó que el propio alcalde promoviera las gestiones oportunas, dado que, además de continuar los mismos maestros interesados en ello, se disponía de un terreno de propiedad municipal, mejor que el anterior, en la zona denominada “El Vivero”. La corporación municipal debía referirse a los maestros Felipe Vaquero y Andrés Sánchez Pastor, quienes pretendían inculcar a los niños las últimas tendencias agrícolas, dentro de una línea pedagógica que contemplaba la agricultura en la enseñanza primaria, conscientes del futuro que les esperaba a la mayoría de los escolares. Los dos maestros, apoyados por el ayuntamiento, ya habían puesto en práctica el campo de experimentación agrícola en 1921, al cederles el consistorio una parcela, de 1 hectárea, ubicada en la Huerta del Convento, dada su proximidad a la población y ante sus favorables condiciones de fertilidad. No olvidemos que este espacio, como indica su topónimo, se había diseñado para la horticultura desde que se implantó una pequeña comunidad de franciscanos, desde el siglo XVII hasta su desamortización en el siglo XIX. Poco después, en 1925, el campo de experimentación agrícola, coordinado por el maestro Sánchez Pastor, sería elogiado por Agustín Nogués, con motivo del seguimiento realizado sobre los 25 únicos campos agrícolas que funcionaban en España, destacando las innovaciones realizadas en el mismo, donde se contrarrestaban los efectos climatológicos del municipio, principalmente con la sequía, uno de los mayores problemas de la comarca. El maestro Andrés Sánchez Pastor dignificó su trabajo gracias al compromiso que mantuvo con sus escolares, preocupado por su formación práctica a través de dichos campos de experimentación, pero también con la sociedad, en general, mediante sus reflexiones sobre la agricultura, publicadas en el periódico La Comarca, incidiendo en los cultivos y sus innovaciones tecnológicas, además de demostrar grandes conocimientos sobre la situación agraria española. Indudablemente, su recuerdo permanece en el callejero urbano, pero, verdaderamente, el agradecimiento de esta localidad aún no se ha correspondido con la misma intensidad que demostró en su magisterio, todo ello en aras de conseguir un mejor desarrollo socioeconómico y educativo. |
Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 13 septiembre 1922.
Fernando Colmenarejo García
Para Cecilia, que ha trabajado desde que era una niña, y porque madre... “no hay más que una”.