Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 21 agosto 1925.

En el consistorio colmenareño se proponen sanciones para los concejales y se denuncian irregularidadesen el peso del pan

La historia de Colmenar Viejo durante el periodo dictatorial de Primo de Rivera está aún por estudiar. A pesar de ello, las pinceladas que conocemos sobre la gestión municipal desarrollada entre septiembre de 1923 y finales de enero de 1930, nos llevan a afirmar, en principio, que la dinámica sociopolítica de la localidad había cambiado muy poco, basándose en el control de la institución local bajo los intereses de determinados grupos sociales: industriales, propietarios, etc.

En líneas generales, la gestión municipal quedaría relegada al mantenimiento mínimo de los servicios municipales, ya que, en mi opinión y mientras no dispongamos de una mayor información, la iniciativa política más sobresaliente se encontraba en el embellecimiento de la plaza del pueblo, con su farola, la inauguración del teléfono y, lo más importante, la construcción de dos nuevos grupos escolares, y ello bajo una buena dosis caciquil, según hizo constar el abogado Eusebio Criado Manzano en un folleto sobre la historia de dichas construcciones.

Una buena prueba de esta falta de interés, o la carencia de un programa municipal coherente, puede desprenderse con motivo de los cambios producidos en la alcaldía. El nuevo equipo de gobierno había asumido sus cargos en octubre de 1923, tras la destitución fulminante de la anterior corporación. Sin embargo, la crisis municipal comenzaría muy pronto, con motivo de las dimisiones de varios concejales, entre mayo y junio de 1924, acentuándose con la dimisión del propio alcalde en noviembre de ese mismo año.

Además, esta  falta de motivación en la gestión municipal sería denunciada por uno de los concejales en la sesión municipal de 21 de agosto de 1925, solicitándose a la alcaldía sanciones para los concejales que no justificaran sus faltas de asistencia a las sesiones. Ello motivado, con seguridad, ante el absentismo que se venía produciendo en las sesiones plenarias. Con todo, la situación más crítica tuvo lugar con motivo del cruce de acusaciones entre uno de los concejales y el propio alcalde. La máxima autoridad local era acusada de tener conocimiento de la falta de peso en el pan, permitiendo dicho abuso sin llegar a denunciarlo. En su defensa, el alcalde argumentó que se trataba de un pan de encargo, por lo que se comunicó a todos los tahoneros que, aunque fuera de encargo, “se abstuvieran de confeccionar panes con falta de peso”.

Insisto en la falta de documentación para valorar la gestión municipal durante este periodo final de la Restauración, pero lo cierto es que el reflejo de las actas municipales permite entrever, como he dicho, que la gestión del municipio se desarrollaba a base de pequeños impulsos, sin un programa de actuación definido.

Fernando Colmenarejo García

Para los panaderos, especialmente para la familia Sanz Rosa, que mantiene la tradición del buen pan.

 

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