Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 26 ENERO 1930.

Ceremonia de inauguración de los grupos escolares Martín Álvarez (actual colegio Tirso de Molina) y Soledad Sainz, de Colmenar Viejo”.

Un pequeño folleto escrito por el maestro colmenareño, Eusebio Criado y Manzano nos cuenta, como él dice, “algo de historia” relacionada con la construcción de los grupos escolares Tirso de Molina (inicialmente Martín Álvarez) y Soledad Sainz, éste último en recuerdo a dicha persona como gratitud por la cesión de los terrenos para su construcción. Criado consideró oportuno escribir esa pequeña síntesis histórica, alejándose del despecho, con un propósito educativo, dejándonos ver las numerosas dificultades sufridas hasta su construcción definitiva.

Con anterioridad, la situación educativa en Colmenar Viejo pasaba por un importante aumento de la matrícula educativa, hacinándose los escolares en unos locales imposibles para el desarrollo de una adecuada labor docente. Concretamente, hacia 1924, la localidad contaba con una población escolar de más de 1500 niños que debían reagruparse en dos escuelas unitarias masculinas, otras dos femeninas y una de párvulos para uno y otro sexo. Una denuncia que ya venía planteando el maestro Andrés Sánchez Pastor.

Eusebio Criado, consciente de esta situación, unido a su condición de maestro y colmenareño, aprovechó la confianza que le brindó Antonio Flórez, arquitecto-jefe de la Oficina Técnica de Construcciones Escolares, para cambiar esta dinámica socioeducativa. El proceso seguido por el expediente hasta la construcción definitiva de ambos colegios, fue largo y dificultoso, según denuncia Criado en su referido artículo, principalmente por la actitud municipal.

Con todo, el domingo, 26 de enero de 1930, dos días antes de retirar los poderes a Primo de Rivera, tuvo lugar la solemne inauguración. Para ello, se publicaría un bando instando a todos los vecinos a participar en dicho evento, además de preocuparse por la estética de la localidad: “…Es preciso que no haya balcón ni fachada de Colmenar que no ostente colgaduras y es necesario que la vía pública esté cuidada en forma que no haga pensar a nuestros visitantes somos un pueblo abandonado y poco cuidadoso de su limpieza…”

Los diarios dieron buena muestra de este acontecimiento, celebrado multitudinariamente, a partir de las 4 de la tarde de dicho domingo, donde los más sacrificados fueron, precisamente, los propios niños, dado el frío que pasaron durante esa tarde invernal, según Eusebio Criado y algunos de los testigos, como Angelita Aparicio, que aún conserva la bolsita de caramelos.

Con estos nuevos y esbeltos edificios podría pensarse que el problema educativo de la localidad quedaba definitivamente zanjado; sin embargo, la ineptitud municipal en materia educativa, lo mismo que en otras tantas cuestiones urbanísticas, quedaría poco después al descubierto, tal y como puedo contemplarse en los puntos recogidos por los programas republicanos para las elecciones municipales de 1931.

Fernando Colmenarejo García

En memoria de Eusebio Criado Manzano, comprometido con la enseñanza.

 

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