Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 15 abril 1931.

El alcalde-presidente de Colmenar Viejo,
Eduardo González Ortega, solicita a los colmenareños orden y cordura tras la proclamación de la Segunda República

Las elecciones municipales del domingo 12 de abril de 1931 dieron un vuelco a las expectativas de los monárquicos, creyendo que la organización caciquil aún podía controlar el voto popular desde los ayuntamientos. Además, dichas elecciones se habían convertido en un evidente plebiscito para la Corona: monarquía o república. Sin embargo, el puzzle electoral dio un evidente triunfo a las candidaturas republicano-socialistas; aunque en el caso de Colmenar Viejo no resulte fácil evaluar dicho triunfo, ante la falta de datos sociopolíticos sobre la composición de varios de los concejales electos. En efecto, de los 15 cargos elegibles, 7 eran independientes, el resto lo completaban 3 republicanos, sin que sepamos su verdadera adscripción política, 3 radicales-socialistas, 3 socialistas y 1 radical. Es más, contrario a lo que ocurrirá tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936, todo parece indicar que la nueva corporación presentaba un perfil político moderado-conservador, según se desprende de los dos triunfadores en la localidad, Juan Manuel Puente, por el distrito de Levante, y Eduardo González Ortega, por el de Poniente.


Cuando se reúnen los candidatos elegidos para nombrar al nuevo alcalde, a las 12 de la mañana del domingo de 12 de abril, ya se había proclamado la Segunda República. Incluso, en Eibar contaba con una vida de 29 horas. Las expectativas generadas ante este nuevo panorama político en un importante sector social de la población y los temores entre los de posición más privilegiada no eran ajenas a la nueva corporación local, de ahí que la primera iniciativa de González Ortega, el mismo día de su nombramiento como alcalde, fuera firmar un bando municipal con objeto de saludar a los vecinos y notificarles la constitución del primer concejo republicano, recomendándoles que ante “las naturales expansiones de júbilo por el advenimiento del nuevo régimen, servidor de la libertad más absoluta dentro del orden, deben estar modulados por ese mismo orden, sin que por motivo alguno se perturbe, en bien de la patria, del pueblo soberano y de las personas”.

Con esta actitud, González Ortega, médico de profesión, se presentaba ante los colmenareños con el lenguaje moderado que le caracterizará durante su mandato, recomendando reiteradamente dicho orden, tanto en cuanto “el cambio tan trascendental operado enaltece y sublima la idea de modo insuperado, pudiendo ser ejemplar ante el mundo entero, que conocerá por nuestro proceder no somos los republicanos españoles bandas de descamisados ni de insolventes moral y materialmente”.


Finalmente, el alcalde republicano vitoreaba a España y la República, requiriendo “de todos los buenos colmenareños” su cooperación “más decidida y eficaz para desenvolver una gestión de concordia, paz y tranquilidad”. Algo difícil de conseguir, como el mismo reconocería, acabando sumamente desgastado al final de sus casi tres años de mandato, consciente de las dificultades de conseguir el consenso solicitado entre “los buenos colmenareños” para suavizar la fuerte crispación social, y cuyo punto álgido tendría lugar durante los sucesos de octubre de 1934, siendo ya alcalde Puente.

Fernando Colmenarejo García

Para Mariano “Morrete”, que soñaba con un mundo más igualitario.
Datos tomados del Archivo Histórico Municipal de Colmenar Viejo.

 

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