Lo que ocurrió un dia como hoy en la Historia de Colmenar Viejo el 28 noviembre 1938.

la población de Colmenar Viejo sufre un nuevo bombardeo

Los bombardeos más destacados sobre la población colmenareña fueron dos: el que tuvo lugar durante la noche del miércoles 21 de julio, llamado “el de la noche” y del que ya nos hemos ocupado en otra efemérides, y el del domingo 28 de noviembre de 1938, llamado “el de día” por desarrollarse durante la mañana de dicho día festivo, y que también tuvo lugar en las localidades próximas de Torrelaguna y El Molar. Ambos bombardeos cogieron a la población civil totalmente desprevenida. De hecho, tras el primero de ellos, gran parte de los vecinos decidió abandonar la localidad, regresando meses más tarde, cuando todo parecía volver a la normalidad en un pueblo de la retaguardia.

Sin embargo, durante la mañana del domingo 28 de noviembre volvieron a sonar las alarmas, y el terror volvió a apoderarse de los colmenareños y la población refugiada. Los numerosos testimonios recogidos sobre estos sucesos indican que Colmenar Viejo disponía de una serie de refugios. No obstante, si ya hubo críticas ante las deficiencias mostradas en los refugios con motivo del número de víctimas que ocasionó el primero de ellos, en este nuevo bombardeo quedó en evidencia el trabajo realizado por las autoridades civiles, y lo mismo cabría pensar del Comité local de defensa pasiva contra los ataques aéreos.

Este Comité local había diseñado un plan de actuación, donde se encontraba, obviamente, la construcción de refugios, además de abrir pozos junto a las fuentes públicas como medida de extinción rápida en caso de nuevos incendios, además de acopiar material para la extinción del fuego. Con todo, en mi opinión, el problema para la construcción de refugios suficientemente sólidos y, por tanto, seguros para la población civil, tan necesarios en una localidad de la retaguardia con clara actividad logística militar, se encontraba en la falta de medios económicos y materiales. Hay que reconocer, además, que se buscaron los fondos necesarios para ello, acudiendo, incluso, a los fondos económicos provenientes de la décima del paro obrero y de las obras en la vía pública. Además de estas iniciativas municipales, algunos vecinos se mostraban interesados en solicitar materiales para levantar ellos mismos sus propios refugios.

A pesar de ello, algunos de estos refugios se convirtieron en “auténticas sepulturas”, según nos han llegado a comentar algunos testigos. Así parece confirmarlo este nuevo bombardeo, al ocasionar, aunque carecemos de estadísticas fiables, más víctimas que en el anterior, ascendiendo el número de fallecidos a 63, destacando la población infantil, ya que 25 de ellos no alcanzaban los 14 años, sin olvidar los numerosos daños materiales. En efecto, un informe realizado sobre uno de los distritos de la localidad contabilizaba hasta 41 casas, 9 casillas, 1 granero, 2 bodegas, 1 vaquería y 2 casas de los antiguos colegios, además de 28 pequeñas industrias. En otro de los balances realizados, al finalizar la guerra civil, se apuntaban daños causados en 450 casas, aproximadamente  el 30% del total del catastro urbano.

Fernando Colmenarejo García

Para las víctimas y sus familiares.
Datos tomados de COLMENAREJO, F. (2005): República y guerra civil en Colmenar Viejo. Historias de la guerra: Los niños durante la guerra civil en Colmenar Viejo. Ed. La Comarca.

 

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