Yo también fui trillador
Quiero recordar a los jóvenes
la mucha ilusión que había
cuando llegaban las fechas
y ya empezaba la trilla.
Lo recuerdo con cariño
y también con ilusión
que yo cuando fui pequeño
yo también fui trillador.
Entonces solía trillar
con dos mulos de mi abuela
Rumba se llamaba uno
y Mohíno era el de fuera.
Antes de esto se segaba
para recoger la mies
que con mimo recogían
para trillarla después.
La demostración que hacemos
para que muchos se enteren
que el pan que entonces comías
te lo ganabas con creces.
Ya nos faltan dos pilares
de los que nos ayudaron
a revivir este oficio
de los que no nos olvidamos.
Martin Cabila y Juan Pedro
que eran dos hombres de campo
que sabían de este oficio
como los viejos de antaño.
Tenemos mucha ilusión,
no nos mires con reproche
que siga vivo este oficio
No llames viejo al mayor.
No llames viejo al mayor
y trátale con agrado
que para que tu vivas mejor
ellos se sacrificaron.
Y aquí termino el relato
porque ya soy muy mayor,
fui segador y agostero
y en los años de mi infancia
yo también fui trillador.
Eulogio Peinado |
Teniendo en cuenta el verano
que ser ha presentado ya
vaya narrarles un poco
y con esto quiero empezar.
Recuerdo siendo pequeño
igual que todos ustedes
teníamos gran respeto
sin tener tantos placeres.
Fuimos muy poco al colegio,
hay que decir la verdad
lo único que aprendimos
que para ganarse el pan
había que trabajar.
De mayor yo fui agostero
segador a media edad
trillador fui de pequeño
y así me ganaba el pan.
y siguiendo mi relato
en cuestiones de la era
desde que se lo sembraba
asta estar en la pajera.
Empezamos en noviembre
sembrando el trigo en el campo
y al llegar el verano
nos juntamos para segar
unos cuantos segadores
que de ochenta todos pasamos.
Que a los jóvenes de ahora
les vamos a demostrar
las fatigas que pasaban
para ganarse aquel pan
que nadie te regalaba. |
Alrededor de las tres,
cuando llegaba la era
salían los carreteros
para acarrear la mies
y a media tarde llegaban
a la era a descargar
y las yuntas descansaban
para otro día empezar.
En la era se quedaban
los agosteros mayores
que estaban acostumbrados
para hacer estas labores
y al mismo tiempo enseñaban
los niños trilladores.
Cuando caía la sombra
de la torre de la iglesia
que tantas veces miramos
para soltar a comer
les damos agua primero
que estaban muertos de sed
y por la tarde seguían
con el mismo menester.
Esto era el sumar
de todo un año
de duro trabajo
y el restar del capricho de la naturaleza.
Tanto trabajar en el campo
nunca fueron garantía segura
siempre pendiente del cielo
haber si venia la lluvia
o de una helada tardía
o de un pedrusco en verano
que tiere al suelo la espiga
y quedarte el desconsuelo
que el trabajo de todo un año
y no puedes recogerlo. |